Estimados amigos de Génesis Esférica os escribo este post para comunicaros que mi trabajo en Blogspot ha llegado a su fin. Ante la grave intromisión de un tipo deleznable que ha querido jugar con mi generosidad y ha pasado todos los controles para retocar mis posts, no sé con que intenciones, he decidido poner punto y final a esta nueva aventura en la red. Quiero que sepáis que este es un punto y seguido puesto que ya encontré el lugar en el que emprenderé una nueva aventura en la que ya he comenzado a trabajar: Cartas Esféricas. Mientras eso se produce os dejo este Blog que a partir de hoy se convierte en Cuaderno de Bitácora de un tiempo en el que fui feliz expresando y transmitiendo mi forma de ver el fútbol y de saborear su historia. Un intento por unir cultura, sentimiento y deporte.
El Real Madrid consiguió una merecida y trabajada victoria en Sevilla en un partido en el que en la primera media hora se vio desbordado por el arranque sevillista, que se puso por delante en el marcador gracias al gol de Renato pero del que se sobrepuso gracias a un gol psicológico y crucial de Raúl en el 45 que cambió el signo del partido. Y es que el capitán y el nº7 madridista le dio alas a su equipo y posibilitó que el Madrid afrontara la segunda mitad con el hambre y el orden necesario para imponerse de forma justa a un Sevilla que fue perdiendo gas paulatinamente. Raúl ejerció de hombre decisivo y ese primer gol hizo temblar los cimientos de la casa sevillista, un gol que inició la exhibición de un hombre que nunca perdió ese olfato, ese plus de entrega y personalidad que aparece en encuentros tan importantes como el de hoy. Hizo tres tantos, el segundo de ellos un golazo marca de la casa y el tercero de oportunista aprovechando el error de Palop y el mínimo resquicio que le dejó el meta sevillista. De esta forma el Madrid a través de su buena colocación y presión a la salida del balón logró apagar las luces al conjunto sevillano y posibilitó el brillo de un jugador que aún estando en situación de reserva de gasolina estaba con todas las luces encendidas. Un 1-3 que supuso un duro golpe para el conjunto de Jiménez, que se mostró inferior a un Madrid muy enchufado. Si hubiera que poner un solo pero a la buena actuación del conjunto madrileño habría que ponérselo a los cambios efectuados por Juande. Con ellos el Madrid dio un paso atrás e innecesariamente insufló aire a un Sevilla que dio sus últimos estertores gracias a ello y a la incorporación de Capel, que acortó distancias e inquietó en los minutos finales a un equipo que tenía el partido absolutamente controlado. Un equipo que con el Sevilla a tumba abierta a por el empate aprovechó una contra para hacer el 2-4, gracias a Marcelo que volvió a definir con calidad ante Palop. En definitiva excelente partido de Raúl y golpe de autoridad del Real Madrid, que con su victoria y el empate de ayer del Barcelona en Mestalla reduce en dos puntos la diferencia con el líder. Cuatro puntos de diferencia que otorgan más emoción y trascendencia al clásico en el que Madrid y Barça se citarán con el destino y con la historia. No se puede pedir más emoción en la parte alta de la tabla, en la que dos grandes equipos con conceptos distintos de juego se pelean por la Liga y donde otros seis pelean por cuatro plazas europeas (dos de Champions y dos de UEFA). Mariano Jesús Camacho.
El Barcelona vio cortada su racha de victorias en Mestalla en un rocoso partido planteado por los de Emery en el que los azulgranas se adelantaron en el marcador gracias a una mágica conexión de Iniesta y Messi. Un gol que llegaba en el minuto 23 y que parecía abrir el camino de la victoria al Barça. Nada más lejos de la realidad puesto que el Barça nunca llegó a encontrarse cómodo sobre el terreno gracias al enorme trabajo de los jugadores del Valencia, que no estuvieron finos en la elaboración pero que tácticamente le pusieron las cosas muy complicadas a los azulgranas. Especialmente en el último tramo de la primera mitad en el que una falta de entendimiento entre Puyol y Valdés le dejaron en bandeja el empate a Maduro, que empujo como pudo el balón a la red. Corría el minuto 43 y el Valencia tomaba aire e inquietaba a un Barcelona un tanto noqueado tras el gol, una circunstancia que aprovechó a la perfección Pablo Hernández, un jugador que trajo en jaque durante todo el encuentro a la defensa azulgrana y que en la acción del gol demostró su velocidad y su gran calidad. El menudo interior diestro che en el 45 de partido, enlazó una pared preciosa con Mata y ganó por velocidad a dos defensores blaugranas para plantarse en un uno contra uno ante Valdés, en el que definió con enorme calidad y serenidad. Golazo y la muestra más evidente de su talento y del porqué de su titularidad. De esta forma el Valencia le daba la vuelta al partido y colocaba contra las cuerdas a un Barça que inquietó muy poco la meta defendida por César. Así finalizó la primera mitad con una remontada express de un Valencia que hacía sufrir tras muchos encuentros a la máquina azulgrana. La segunda mitad arrancó con una tónica parecida aunque con un Barça volcado en la meta rival y cayendo una y otra vez en la tela de araña tejida por el Valencia, una circunstancia que estuvo a punto de aprovechar una vez más el conjunto che en otra magistral jugada de Pablo Hernández, que no acabó en gol de milagro. El Valencia hacía un trabajo defensivo a nivel colectivo muy efectivo pero lo pagaba perdiendo demasiado rápido el esférico. Por su parte el Barça lo intentaba pero no encontraba la llave para abortar el trabajo táctico valencianista, solo la incorporación al partido de Henry abrió un nuevo abanico de posibilidades a los azulgranas. El francés lo intentó en varias ocasiones y César respondió bien, el cronómetro volaba para los azulgranas y el gol no llegaba pero entonces llegó el fatídico minuto 84. Fue en ese minuto en el que en un balón parado servido por Messi y seguido por Busquets, César, salió defectuosamente y despejó al centro, donde Henry muy atento aprovechó para mandar el balón a la red y darle otro punto de oro al Barcelona. Un punto que tal y como estaba el partido vale como dije, su peso en oro, puesto que dos minutos después, Villa en una de esas acciones que solo puede hacer él, estuvo a punto de batir a Valdés. Un empate que habrá que valorar en su justa medida cuando se conozca el resultado del Sevilla-Real Madrid. En conclusión duro partido para el Barça, del que ha salido lo mejor parado posible y que vuelve a poner la Liga al rojo vivo a la espera del partido de Sevilla y del casi inminente clásico de la próxima semana. Foto: Vicente Rodríguez/MARCA. Mariano Jesús Camacho.
En una de sus célebres frases Tagore definía la fama de la siguiente manera: "¿Qué quiere decir fama? ¿Se siente el río, la espuma? pues la fama es espuma en la corriente de la vida." Lo verdaderamente importante es la persona, cierto es que si has nacido con un talento especial para desarrollar una actividad deportiva o profesional esta te ayudará a realizarte como tal pero nunca debes olvidar que la vida da giros inesperados y en un abrir y cerrar de ojos puedes pasar de la cresta de la ola a la soledad y el olvido más cruel de una Isla desierta. Esta introducción me sirve para retroceder en el tiempo hasta un 30 de octubre de 2008, cuando durante un partido de Copa disputado en Irún uno de los futbolistas con más futuro del Real Madrid y del fútbol español sufrió un desvanecimiento que le hizo caer en un pozo de confusión y temor en el que ha intentado ver la luz durante seis largos meses. Unas duras imágenes que nos recordaron el terrible caso de Antonio Puerta, un chico también con un gran futuro que desgraciadamente no pudo salir del pozo y al que afortunadamente la afición sevillista nunca dejó en el olvido. Deportistas de elite a los que el destino les coloca en un inesperado duelo al sol con la muerte. En definitiva personas como nosotros no ajenas a los problemas de salud y en una clara línea de riesgo cuando algo no funciona de la manera adecuada. Ese fue el caso de Rubén de la Red, un gran medio campista de la cantera del Real Madrid que por talento logró hacerse un hueco en la primera plantilla madridista. Un futbolista que pocos meses antes formó parte de la selección española que levantó la Eurocopa de Naciones, ese jugador que en la cima de la popularidad tuvo que afrontar ese destierro involuntario, una pesadilla muy real de la que va saliendo poco a poco. Unos meses en los que ha recibido todo el apoyo de un club del que no se podía esperar otra cosa. Una etapa de su vida en la que ha aprendido mucho y en la que tras someterse a innumerables pruebas médicas ha llegado a la conclusión de que lo importante es la persona, la vida. Así Rubén ha manifestado sin atisbo de duda: “mi mujer y mi hijo están por encima del fútbol. No voy a tomar ninguna decisión que ponga en peligro su futuro.” Una búsqueda incesante de la causa, del origen de todo, un viaje que le ha llevado al siguiente destino, a la siguiente conclusión: “en la vida hay que usar más la cabeza que el corazón. Ahora valoro más palabras como humildad, ayuda, humanidad... porque está claro que nadie puede saber qué le puede ocurrir mañana” Ahora mientras la luz proyecta los primeros rayos que le permiten ver la escala por la que salir del pozo y a la espera de un diagnóstico definitivo que podría acercarse a una miocarditis leve (inflamación del músculo cardíaco generalmente causada por infecciones virales, bacterianas o micóticas) valora con serenidad la posibilidad de colgar las botas o en su caso y siempre que le aseguren que el accidente cardiaco no se volverá producir, regresar a los terrenos de juego. Una decisión crucial pero con la que en ningún caso comprometerá ni pondrá en juego sus activos personales más valiosos: su vida, su familia y su futuro. Un duro camino el que ha tenido que atravesar en el que se siente agradecido a todas las personas que le han apoyado y a su club, del que dice lo siguiente: “El Madrid es el club más importante del mundo y me ha dado todas las facilidades posibles para que me recupere” Por ello desde estas líneas mi más sincero apoyo a un futbolista, una persona que no me gustaría que cayera en el olvido y que al menos cuenta con la ventaja de haberlo podido contar y pertenecer a un club de primera línea mundial. Y es que su caso me sirve a su vez para recordar a todos aquellos futbolistas anónimos amateurs, esos que desde el olvido han tenido que pasar por el mismo difícil trago que Rubén. Esos que posiblemente hayan vivido sus últimos momentos en un terreno de juego en un olvidado campo de regionales. Y es que como decía Seneca “Debemos considerar quiénes somos, y no la reputación en que estamos.”
El Doctor René Favaloro fue uno de los grandes genios de la medicina, uno de los más brillantes cirujanos toráxicos de la historia de esta especialidad y por supuesto en ciencia y pensamiento, un grande de Argentina. Residente de Cirugía en la Clínica Cleveland, desarrolló la técnica del By-Pass Aorto-Coronario. Allí trabajó codo a codo con Mason Sones, quien desarrolló la cinecoronariografía, estudio indispensable previo a la cirugía. Un trabajo de investigación que a comienzos de 1967, le llevo a pensar en la posibilidad de utilizar la vena safena en la cirugía coronaria. Llevó a la práctica sus ideas por primera vez en mayo de ese año. La estandarización de esta técnica, llamada del "bypass" o cirugía de revascularización miocárdica, fue el trabajo fundamental de su carrera, lo cual hizo que su prestigio trascendiera los límites de ese país, ya que el procedimiento cambió radicalmente la historia de la enfermedad coronaria. Con esa técnica puso la primera piedra para salvar miles de vidas, corazones. Paradójicamente este genio que puso en marcha tantos corazones no tuvo vacilación para detener trágicamente el suyo de un disparo cuando en el año 2000, la profunda crisis económica y política que sufrió Argentina afectó de manera acuciante a su Fundación, que no pudo hacer frente a una terrible deuda de US$ 75 millones. Un triste suceso que el grupo "Attaque 77" reflejó en su canción "Western", con estas líneas: "paradoja singular"[...] "fue el maestro del baypass"[...]"y murió de un disparo al corazón"[...]"los buenos mueren". Como dijo Sócrates: “Para desembarcar en la isla de la sabiduría hay que navegar en un océano de aflicciones." Y Favaloro fue un hombre sabio al que había que escuchar con mucha atención y admiración. Por ello sus palabras siempre tenían que ser tenidas en cuenta y en fútbol tenía claro cual había sido el mejor jugador que había visto a lo largo de su vida: “El Charro Moreno”. Unas palabras que le dedicó en el programa de Alejandro Apo y que os dejo en este audio para que podáis conocer al crack:
El recuerdo de un genio sobre otro, y es que Moreno fue crack de toda la cancha, el estilo del que ‘bebió’ Don Alfredo Di Stéfano, el máximo ídolo de la “Saeta Rubia”. José Manuel “el Charro” Moreno fue un fenómeno, tenía notables condiciones técnicas: habilidoso, creador y letal en sus movimientos para definir. No sólo definía con ambas piernas, sino que era un cabeceador formidable. Tenía gol y un físico extraordinario, que te llevaba por delante. Fue un adelantado a su tiempo, todo un genio, del que Di Stéfano, al igual que Favaloro, dijo que era el mejor futbolista que había visto, con eso queda todo dicho. Y es que como decía Platón "El hombre sabio querrá estar siempre con quien sea mejor que él." Desplegó su fútbol verdadero, su fútbol sabio, su alegría continua en las filas de River, a bordo de una “Máquina riverplatense” que recibió tal apodo de la legendaria pluma de Borocotó, esa creación perfecta que surgió de la inspiración técnica de Cesarini y que arrancó de la mano de Peucelle. Una Máquina que tuvo a sus “Caballeros de la Angustia” en la línea delantera formada por: Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau. Allí compartió leyenda con otro grande como Pedernera, con el que Moreno ejerció magisterio futbolístico y es que una cosa es saber y otra es saber enseñar. Si por algo se significó aquel conjunto además de por el espectáculo y la calidad de sus futbolistas, fue por la movilidad de los mismos y es que los defensas rivales no sabían cómo contrarrestar a un equipo con tanta movilidad en sus posiciones, de repente el wing derecho pasaba al izquierdo o Pedernera dejaba su sitio a Moreno y viceversa para sorprender y ‘matar’ al rival. En definitiva un equipo que jugaba de memoria y la tocaba de forma mágica.
Sobre su vida circulan innumerables anécdotas, historias, como la de su especial relación con “Don José”, su padre, su mejor amigo y su principal valedor. Cuentan que frecuentemente se los veía viernes y sábados por la noche en tenidas nocturnas de copas, baile y chicas bonitas en los más destacados y lujosos cabaretts de Buenos Aires. Ambos mantenían una relación muy especial, al punto de que la gente creía que eran hermanos. “Don José” seguía a su hijo a todas partes y no faltaba nunca a su cita en el Monumental. Allí tenía una platea muy cerquita del túnel del estadio, por el cual salía River y obviamente su hijo. Siempre al pasar a un par de metros de su padre rumbo al centro del campo de juego, la primera sonrisa y el primer saludo eran para él. Cuando marcaba algún gol, señalaba con el índice de la mano derecha la platea de Don José, quién se incorporaba como un resorte agitando ambas manos y devolviendo el saludo. Hasta que un día el destino le arrebató a su admirador más fiel, su consejero y su inseparable compañero. Fue un duro golpe para el “Charro”, del que tardó en reponerse. Al punto de que sus compañeros tuvieron que hacerle retornar a las pocas semanas, entonces Antonio Liberti, presidente de River, destinó parte de su sueldo para que la butaca que estaba pegada al túnel permaneciera vacía y custodiada, sin que nadie la ocupase. Muchos años después el “Charro” confesaría que cuando pasaba por al lado de la butaca y saludaba no la veía vacía, veía a su padre y cuando hacía un gol sentía el saludo y los besos de su progenitor. Genio y figura Moreno nunca se significó por llevar una vida de deportista, los que le conocieron comentan que antes de cada partido, devoraba una fuente de puchero de gallina y vaciaba más de una botella de vino tinto. Al parecer los dirigentes de River quisieron corregir su forma de vida y Moreno se llevó una semana tomando solo leche, pero en el siguiente partido realizó el peor partido de su vida, por lo que retomó sus "malos" hábitos y el club lo suspendió tomando una polémica decisión. Una medida que provocó una huelga por la que River tuvo que jugar nueve jornadas con suplentes. Así era Moreno, un jugador que fuera de la cancha llevaba una vida un tanto desordenada pero que dentro de ella era genial, abrumador por su personalidad y su cerebro y de un carisma arrollador. Fue uno de los futbolistas que más años jugó en Primera División, durante veinte años, en los que marcó la diferencia con su inteligencia y su calidad. Por ello las palabras de un sabio como Favaloro tienen tanto peso, tanta sabiduría, esa que solo se halla en la verdad. Mariano Jesús Camacho.